Efectos en el medioambiente y riesgos químicos del papel higiénico
En Europa, el uso del papel higiénico es altísimo: cada persona consume entre 15 y 25 kilos al año. Fabricar este producto demanda grandes cantidades de recursos como agua, energía y productos químicos. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, producir papel higiénico genera la liberación de sustancias dañinas en los sistemas de aguas residuales, lo que puede ocasionar problemas en nuestro entorno.
Por si fuera poco, algunos estudios han detectado agentes sintéticos como los PFAS en diversas marcas. Estos compuestos preocupan porque se mantienen en el ambiente y tienden a acumularse en los seres vivos. Además, el uso constante de pulpa de madera aumenta la posibilidad de deforestación, lo que hace evidente la urgencia de buscar alternativas más respetuosas con la naturaleza.
El bumgun: una alternativa interesante
En lugares como Tailandia e Indonesia, el bumgun ya forma parte de la rutina diaria. Se trata de una pequeña ducha junto al inodoro que se encarga de la limpieza personal usando agua. Frente al papel higiénico, este sistema emplea menos agua en cada uso, lo que se traduce en un ahorro importante.
Además, usar el bumgun permite una limpieza más completa, ayudando a evitar irritaciones en la piel y brindando mayor comodidad. Por otro lado, optar por este método puede reducir los gastos anuales en la compra incesante de rollos de papel.
Adopción creciente en europa
La introducción del bumgun no es algo exclusivo de Asia; cada vez son más los espacios en Europa que se suman a esta opción. Hoteles en Alemania, en los países nórdicos y en Francia ya lo están instalando para ofrecer a sus huéspedes una experiencia más verde. Además, en redes sociales e incluso algunos influencers que promueven la sostenibilidad están ayudando a que esta alternativa gane más adeptos.
Muchos testimonios resaltan lo sencilla que resulta la instalación y lo bien que se sienten los usuarios después de cambiar a este método. Todo apunta a que se viene un giro en los hábitos cotidianos hacia prácticas más respetuosas y efectivas.
Implicaciones institucionales y culturales
Diversas asociaciones ambientales están pidiendo al Parlamento Europeo que limite el uso masivo del papel higiénico tradicional. En Francia, algunas iniciativas locales barajan incluir soluciones como el bidet o el bumgun en nuevos proyectos inmobiliarios (pensados para quienes quieren adoptar un estilo de vida más verde).
Este cambio supone un reto a la hora de modificar costumbres muy arraigadas en los hogares europeos. No obstante, ante las actuales dificultades medioambientales y las inquietudes en el ámbito sanitario, replantearse estos hábitos parece inevitable.
Pasar a alternativas como el bumgun podría marcar un antes y un después en la manera de vivir de forma más respetuosa, gastando menos recursos y manteniendo una higiene de calidad. ¿Serán los europeos capaces de dejar atrás una costumbre tan antigua? La respuesta podría definir tanto el futuro del papel higiénico como nuestro compromiso por cuidar un planeta más sano.