LA HISTORIA SE ESCRIBE EN LAS CALLES

Una vez más la experiencia nos muestra que la historia de les trabajadores y trabajadoras se escribe en las calles. Una vez más, con sus contradicciones, con sus idas y vueltas, la historia por la dignidad y el salario se escribe en las asambleas y en las marchas.

 

Por Miguel Ambas

Mucho es lo que se discutió en estos días a partir del reclamo que estalló en el desfile del 25 de Mayo, cuando un grupo de docentes fue torpemente ninguneado cuando pedían por sus sueldos.

Desde ese momento una catarata de acontecimientos que son de dominio público, se precipitaron. De la mano, discusiones sin fin, algunas espontáneas, otras instaladas con premeditación y también con alevosía por sectores que buscan desde siempre desacreditar a la política, a la actividad gremial y definitiva a la democracia.

Pero pasemos en limpio. La situación claramente surge de salarios bajos en el marco de un proceso inflacionario que todo lo rompe y destruye. En ese contexto, los gremios, por causas complejas y tal vez incomprensibles, salieron con el termómetro roto y la cintura gastada.

Como si fuera poco y de manera confusa, las discusiones sobre si la política sí o no, los partidos, los gremios, todas interesantes y productivas. Pero desde la perspectiva de este humilde aportante al debate, el centro de la discusión es de dónde sale o debe salir la guita para que los salarios, en este caso de los y las docentes, sea mejor y por qué llegamos a estos niveles de descalabro.

Es imposible entender este capítulo de la historia si no revisamos qué períodos de nuestro pasado reciente y no tan reciente retrasaron los niveles salariales y cuáles lo aceleraron. Es también imposible entender el momento actual sino se entiende qué períodos generaron recesión de la mano de la toma de deuda y cuáles fueron los que generaron más empleo registrado, crecimiento y desendeudamiento. Politizar la discusión es la tarea sin duda. De la mano de la acción, de la mano de la marcha y la asamblea. De la mano del que labura al lado, del que vive al lado. El eterno debate sobre si tal o cual acción le hace el juego a la derecha, que si los troscos, los k, Gioja, Uñac, Alberto, Cristina, Ucrania, Biden, Putin y el choco de mi hermana, quedan sepultados por una realidad que los eclipsa por peso propio. Es la realidad de la vida cotidiana que necesariamente debe dar esos debates mientras se piensa en cómo pagar las cuentas del almacén.

Pues a discutirlo todo. Discutamos los salarios, discutamos quién paga la fraudulenta deuda, discutamos las regalías mineras, discutamos los sueldos de los jueces, los márgenes de ganancia de las grandes empresas, la evasión de los que exportan y también por qué no los sueldos de los funcionarios. ¿Por qué no?

Pero hoy se festeja. Hoy se festeja que la historia se sigue escribiendo en las calles y mientras así sea pues claro que hay futuro.     

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