El grito de Higui: presa por defenderse de una violación, liberada por la lucha del movimiento feminista Ni Una Menos

El martes la Justicia le otorgó la excarcelación extraordinaria a Eva Analía «Higui» De Jesús, detenida desde octubre pasado por matar a un hombre al defenderse de un intento de violación, mientras era golpeada por un grupo que la agredía por su orientación sexual. Estuvo 269 días detenida.

Cuando se supo la noticia, explotaron las redes con mensajes de apoyo a Higui. Para conversar sobre este caso paradigmático, debido a la presión de la lucha feminista que colaboró con esta liberación, nos comunicamos con Alejandra, integrante de la Colectiva Ni Una Menos San Juan.

¿Quién es Higui y qué le pasó?

Alejandra contó que «Higui era una chica común que le gustaba jugar al fútbol y que era lesbiana». Respecto a lo que le sucedií, comentó: «Fue a visitar a una amiga a un barrio donde un grupo de varones la acosaba por lesbiana, ya le habían quemado la casa y se tuvo que mudar. Sabiendo que iba a ese barrio, llevaba un cuchillo. Y ese día la atacaron entre 6 varones y la intentaron violar. Le estaban rompiendo la ropa, y cuando la estaban por violar, se defendió y mató al principal acosador. La policía se llevó presa a ella, no le creyeron que la intentaron violar, y ellos quedaron libres. Estuvo 7 meses presa».

La integrante del Ni Una Menos San Juan destacó: «La liberación de Higui, que es la excarcelación, representa un triunfo del feminismo y las organizaciones de derechos humanos». Luego añadió: «El caso es emblemático para demostrar cómo funciona la Justicia con la discriminación y violación hacia una mujer lesbiana».

Sus condiciones de lesbiana y pobre influyeron para que estuviera tanto tiempo presa. Por su parte, Alejandra señaló: «La visibilidad la construimos las organizaciones feministas y sociales frente a los medios hegemónicos, que recién se acordaron de Higui cuando salió porque vieron que las redes sociales festejaban».

La voz de Higui

En La Garganta Poderosa Higui dio un mensaje tras su liberación:

«Tenía esperanzas de poder salir en cualquier momento, porque confiaba en ustedes, en esa fuerza que pusieron muchísimas mujeres desde afuera, para que yo la sintiera desde adentro. Y sí, me emocionaron las hermosas noticias de picados y movilizaciones organizados para dar a conocer mi situación. Cómo no, si yo misma había pedido que jugaran a la pelota en las plazas, en los parques, porque el fútbol es mi bandera y soñaba con algún día hacerme escuchar, a los pelotazos. Confiaba en toda esa solidaridad y, por supuesto, en mi abogada, que me dejaba entrever rayos de luz. Fue mucho tiempo, demasiado.
 Y hoy digo gracias,
por haber amanecido del otro lado».
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