Aquí estamos, aquí estaremos

La Asociación Civil Retamo cuenta la historia de La Lechuza

En el año 2001 nuestro país voló por el aire. Las instituciones se sacudieron y los helicópteros presidenciales despegaron dejando a su paso muerte y desolación. Al grito de que se vayan todos, el pueblo y las organizaciones sociales salieron a las calles. La pobreza y marginalidad habían subido a índices nunca antes registrados.El neoliberalismo nos había sacudido hasta lo más profundo. En ese contexto un grupo de vecinos de Pocito repetía una experiencia que se daba en simultáneo en cada rincón de nuestro país. Autoconvocatorias que buscaban no sólo comprender qué pasaba, sino también dar respuestas a las necesidades de la población en donde vivían.

Así surgieron las primeras acciones concretas: roperos comunitarios, merenderos, apoyo escolar, actividades recreativas para niños y niñas, y pedidos de agua potable para los barrios más postergados. La organización fue creciendo. Se sintetizaban en esas primeras reuniones experiencias de viejos militantes que salían de su parálisis con el escepticismo de los nuevos que veían la necesidad de juntarse y dar respuestas a tanta desolación.

Las acciones fueron creciendo, aparecieron los primeros subsidios, los primeros proyectos que posibilitaron por ejemplo publicar una revista con los más chiquilines del lugar, comenzamos a hacer periodismo, a contar nuestras historias desde nuestra mirada. Durante el año 2009, alumbrados por la nueva ley de medios, que significaba la posibilidad concreta de tener una radio legal, habiendo evaluado la imperiosa necesidad de contar con un medio más eficaz que articule a los vecinos y contando sólo con una pequeña antena de manufactura casera y unos poquísimos ahorros, se puso en marcha La Lechuza FM. Parecía imposible. Sólo los más audaces miembros de la organización creían que fuera a sostenerse. Pero la realidad demostró que poco a poco como una bola de nieve que crece y crece se fue desarrollando y tomando volumen. Las luchas y necesidades de la comunidad, la conformación de la asamblea en contra de la instalación de la megacementera de Loma Negra en el cerro pocitano, las luchas por el agua potable, las denuncias contra la violencia institucional, la pelea contra el machismo que lastima y mata, la música que los medios y otras radios ningunean , y sobre todo la capacidad de sintetizar la lucha con la alegría. La capacidad de reírnos, primero de nosotros mismos.

Y llegó el trabajo en red asociándonos a FARCO y potenciando nuestro laburo con el intercambio con experiencias hermanas de todo el país y los talleres de capacitación. Por su parte, el AFSCA comenzó a bajar los aportes que la ley de medios preveía a través de los Fomecas, lo que nos dio gran impulso en equipamiento y producción.

Y la radio creció, se sumó el deporte y las transmisiones en vivo de los partidos de las ligas locales, las fiestas de la radio que daban lugar a los grupos de músicos del lugar que carecían de espacios, los noticieros en red, las ficciones, los móviles, los corresponsales, los columnistas invitado, los amigos de la UNSJ, los del movimiento cooperativo, los partidos políticos, las organizaciones sociales, las uniones vecinales, la biblioteca, y sobre todo el debate diario.

La radio avanza al calor de nuestras experiencias diarias. Del ida y vuelta entre los vecinos y vecinas, del intercambio con nuevas radios en la provincia y el país, de los avatares de la política nacional que todos los días nos interpela para poder comprender más y mejor qué nos pasa y por qué nos pasa. Y aquí estamos, y aquí estaremos, poniendo día a día esta herramienta que es la radio al servicio de nuestras convicciones y nuestros sueños.

admin
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