Análisis pedidos por el juez: ante falta de equipamiento de Salud Pública, «hay un laboratorio sugerido que es contratista de Barrick»

Luego de que el juez Oritja suspendiera la actividad de Veladero en la zona de lixiviación tras los nuevos derrames, a mitad de semana se confirmó la solicitud al Ministerio de Salud Pública del magistrado para que realicen análisis de sangre a pobladores de Iglesia y Jáchal. Acompañará a la cartera provincial gente de la UBA.

Sobre esto dialogamos con Miriam Corso, integrante de Vecinos Autoconvocados de Jáchal, quien nos dio su visión sobre esta determinación de Oritja. «Acá hay mucha controversia, porque el juez manda a hacer unos estudios y le pide a Salud Pública, que ya había dicho dos veces que no cuenta con los medios. Está un juego un laboratorio que es contratista de la Barrick. Entonces el cuestionamiento es la neutralidad o imparcialidad que puedan tener esos estudios», expresó la vecina jachallera.

«Hay un laboratorio sugerido, que es contratista de Barrick, donde se han estado haciendo análisis anteriores, a pesar de los cuestionamientos», afirmó Corso. Ante la falta de equipos de Salud Pública, los análisis deben hacerse o bien en un laboratorio privado o en la Universidad de Buenos Aires o La Plata, que es donde se está pidiendo que se realicen.

«Hace un año tomamos la iniciativa de pedir análisis para la población, e hicimos contactos con médicos que trabajaron en Monsanto, y nos dijeron todo lo que habían padecido para conseguir análisis y se encontraron con laboratorios que alteraban los resultados y con algunos que decían sí, pero no tenían los dispositivos necesarios. Sabemos que La Plata y Buenos Aires tienen excelentes laboratorios, pero nunca logramos llegar a esos», señaló Corso.

Si bien Corso reconoció que está alejada del acampe, afirmó que desde la Asamblea se pidió para que se analice la salud de los pobladores de Mogna y Tamberías.

Sobre por qué el juez solicita ahora los análisis en la población, Corso contó que si bien saben que es un proceso, cuando se hizo público el primer derrame, ya habían pasado muchos años desde que empezó a operar Veladero (2003) y «circular los metales en el agua». «Los índices de cáncer en el pueblo no son casuales. Hemos tenido niños con brotes con síntomas de contaminación muy importantes, y Salud Pública nunca salió a indagar», destacó la vecina, quien agregó: «Nosotros pensamos que ya hay un impacto real».

Por último, en un escenario de anuncios de compra de Veladero por parte de un grupo chino, aseveró: «Se está haciendo estos anuncios, sabiendo que no hay controles en la cordillera. Festejo que se haga público, que se hable de la contaminación, cosa que hasta ahora estuvo negada sistemáticamente, a pesar de la cantidad de pruebas. Creo que la muerte de los pescados y la cantidad de metales que aparecen en hígado y músculos es contundente», alertó la vecina autoconvocada.

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