ABUSO SEXUAL INFANTIL: PREVENCIONES Y ACOMPAÑAMIENTOS

El abuso sexual infantil es un tema que abarca una enorme complejidad, y que tratarlo mediáticamente puede implicar herir y vulnerar susceptibilidades y subjetividades. Es por eso que la licenciada Ana Grynszpan, nos permitió abordar esta problemática en su columna de psicología, desde un análisis profundo e integral.

Un abuso es una interacción de carácter sexual de índole asimétrica, donde no existe consentimiento alguno. El 75 por ciento de los casos de abuso infantil, suceden en el ámbito intrafamiliar, y esto genero en el niño o niña un sentimiento de ambivalencia.

El 47 por ciento de estas víctimas, tienen entre 6 y 12 años, el 28 por ciento tiene entre 0 y 5 años y el 25 por ciento entre 13 y 17. La realidad que encuentra Ana en su ámbito laboral es que es mucho mas frecuente de lo que se cree.

El abuso sexual infantil puede tener contacto físico, como puede no tenerlo. Esto ultimo se refiere a “exponer al niño a situaciones de índole sexual”, como mostrar pornografía, conversaciones ajenas, el “sexting” o enviar imágenes de desnudos y el grooming, que es el acoso y manipulación a través de internet.

Un cuestionamiento cotidiano tiene que ver con el tiempo que tarda la victima en denunciar estos hechos “viene tantos años a decirlo porque es cuando pudo. Anteriormente no pudo porque hubo una herida en la psiquis del niño”. La primera herida tiene que ver con la subjetividad del niño o la niña, la segunda se percibe en las relaciones sociales, y la tercera en la desesperanza.

Otros especialistas que Ana trajo a colación en el programa, plantean la idea de deconstruir y reconstruir nuevas relaciones de los niños con los adultos de la familia. Esto significa consultar, por ejemplo, cuando un menor no desea saludar a un familiar, y en vez de presionarlo a que eso suceda, proponen preguntarle al pequeño o pequeña el porqué de esa reacción “son un conjunto de síntomas”.

“Hay que pensar esto de que ¿son inquebrantables los mandatos familiares? Porque le estamos dando un doble mensaje al chico” explicó Ana y agregó que estos mandatos generan confusiones y miedos a la hora contar de su mala experiencia.

Es importante también dar el valor a las zonas intimas, que el niño aprenda a poner límites, incluso cuando sus padres deben manipular estas partes, y la especialista propone que padres y madres pregunten y consulten si pueden tocar sus genitales u otras partes del cuerpo.

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